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Art Project 2012 - 2013

He culminado dos niveles del Programa de Formación en Artes del Museo de Arte Moderno La Tertulia, de Cali; son tres (cuatro en realidad, el primero dividido en dos) niveles de formación que incluyen un acercamiento a las artes visuales a través del estudio de la Historia del Arte, la asociación de la misma con las obras de la colección del Museo, el desarrollo de actividades prácticas aplicables al aula de clase - diseñadas para docentes-, la experimentación de técnicas artísticas y la investigación para la realización de un producto artístico personal.

El nivel 1A fue -y sigue siendo- dictado por estudiantes en práctica de la Pontificia Universidad Javeriana, de la Carrera de Artes Visuales; en él conté con el apoyo de hoy egresados de Artes, que adelantan sus carreras en creación, museografía y demás, entre quienes debo mencionar gratamente a Gabriel Lennis, asistente de conservación del Museo.

Los niveles 1B, 2 y 3 son dictados por Maestros en Artes Plásticas; en el 1B conté con el feliz -no hay otra manera de decirlo- encuentro con la artista Angélica Castro Piedrahita, quien supo entregarnos y contagiarnos al grupo de su amor por el arte y su siempre crítica reflexión sobre "el poder" detrás de lo que llamamos fenómeno artístico... De este nivel aprendí que el "arte" es sobre todo "amor por el arte".

En el 2do nivel el artista Anthony Echeverry también nos contagió de su saber, pero sobre todo de esas ansias por producir; su prolífica carrera y su ímpetu son apasionantes; con él aprendí que lanzarse al terreno de la producción no es tarea fácil, y en ello se sucumbe fácilmente al miedo, pero también que el ejercicio constante, riguroso, sumado a la investigación y a la experimentación siempre traerá buenos resultados.

Los talleres de Formación en Artes de La Tertulia son una experiencia formativa sin igual, ofrecida con el soporte de una institución que que cuenta con una de las colecciones más significativas de artes plásticas americanas en el mundo, en particular en soporte de papel, gracias  en parte a que entre 1971 y 1986 se organizaron allí cinco versiones de la Bienal Panamericana de Artes Gráficas. Un tesoro que aún mucha gente de la ciudad desconoce.

En los siguientes posts publicaré algunos de los trabajos de taller expuestos, con la confianza de que en ellos se deposita el germen de un proceso creativo que apenas comienza...
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Y así fue como amanecí con un deseo irrefrenable de apostatar

Y así fue como amanecí con un deseo irrefrenable de apostatar.  Era el jueves 20 de diciembre y como dato accesorio durante las semanas anteriores me había resistido a ir a cuanta novena de aguinaldos era programada en mi círculo, (debo decir que decir que fui excluido de algunas invitaciones, así que mi resistencia no es que hubiese sido muy fuerte). De algún modo, y al parecer de uno que ignoré fuera a ser leído beligerante, di a entender que no participaría de este rito; acaso decirle rito a este rito incomodó a algunos, quizá sintiendo que con ello los calificaba de secta.  Pero es un rito, y muy bello por cierto, lo cual no di a entender aquella vez.


En realidad apostatar era un propósito para el nuevo año; en el 2012 se había realizado una apostasía colectiva en Bogotá (¿o en Medellín?) con protesta en plaza pública incluida, y al parecer realizarían otra este año, con motivo de una –aún no confirmada- visita de Ratzinger a Colombia.


Pero amanecí con un deseo incontenible, inaguantable. Y aquella visita sería probablemente para junio de 2013. Aquello no daba espera. No es que hubiese experimentado alguna revelación repentina o tuviese alguna visión ateísta; simplemente era una urgencia que creo experimentamos aquellos que queremos alcanzar cierta congruencia con nuevos modos de pensar.


“¡Pero cuál es el afán!” me decía indignada mi abuela, para quien aquella idea todavía no le cabe en la cabeza; no había tal afán; sólo me había levantado de la mesa del desayuno y me disponía a revisar el directorio telefónico para buscar la dirección de la iglesia en la que fui bautizado y que no pisaba hace más de 27 años, mientras les preguntaba a ella y mi madre si recordaban cuál era la ruta más fácil para llegar. “¡¿Pero qué necesidad tiene?!”. Creo que esta pregunta la escuché demasiadas veces -y en muchas versiones – por parte de quienes hice partícipe de mis pretensiones: “¡¿Pero para qué?!”, “¡¿Eso qué le quita o qué le pone?!”, o mi favorita: “¡Vos estás muy desocupado, ¿cierto?!”.


Sí, quizá haya sido el desocupe, precisamente el desocupe que le permite a uno vivir, fuera de los horarios y espacios tras los cuales ocurre la vida.


Y así fue como me dirigí a la iglesia en cuestión a solicitar una copia de mi partida de bautismo; a decir de algunos apóstatas, tener ese dato con claridad agiliza bastante el trámite. Así descubrí que me bautizaron un 24 de febrero mientras transcurría el año de 1985. Y también que soy hijo “legítimo” de mis padres... Lo de legítimo sigue siendo ofensivo, e ignoro si las actuales partidas de bautismo continúan registrándolo así.
Nada de aspavientos ni de preguntas acerca de para qué necesitaba aquella partida.


Luego, un café internet para escribir el documento, a partir del modelo de carta de apostasía recomendado para Colombia; hay hasta páginas que procesan a modo de formulario toda la información, y ofrecen descarga e impresión inmediatas; quien quiera puede descargar el modelo aquí.


Una lectura concienzuda antes, para verificar que todo estuviera acorde con “la realidad y el deseo”, uno que otro concepto, palabra, y mayúsculas para corregir. Y desde luego para reflexionar; alguien ya me había dicho que lo meditara mejor, que esperara… ya que tendría “consecuencias eclesiásticas… entre ellas, la exclusión de los sacramentos, las dificultades para contraer matrimonio canónico y bautizar hijos menores y la privación de exequias eclesiásticas públicas, entre otros actos correspondientes a la creencia católica”… Sin contar con la no entrada al reino de los justos y la salvación eterna, etcétera.


Leído esto mi urgencia se hizo más grande. Y era un 20 de diciembre a las 4 de la tarde, a contrarreloj, rumbo a la Arquidiócesis que cerraba a las 5 en pleno centro de una Cali en ebullición por las compras a contrarreloj.


Muy comedidamente, en la portería de ese hermoso edificio que es la Arquidiócesis de Cali, me recibieron el documento, dirigido al llamado Monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, quien por cierto no es de nada mal ver por lo que he visto en Telepacífico. Pero a lo que íbamos, ningún rostro angelical me iba a hacer cambiar de parecer.


La carta, de asunto “Derecho de petición y comunicado formal de apostasía”  pasaba de mano en mano, de guardia en guardia, al parecer sin ellos saber muy bien qué hacer con ella, mientras me miraban tras una reja que nunca abrieron, hasta un “Yo se lo firmo, pero le darán respuesta en enero, ya todos están de vacaciones”. Y yo que creía que en navidad era cuando más trabajaban.


Una extraña satisfacción del deber cumplido se apoderó de mí. Me enfrenté a los ventarrones levantafaldas de la calle cuarta, me enfrenté a la visión omnipresente de ese callejón que dirige la mirada a la estatua de Cristo Rey,  y me observé como un cruzado que había partido para Jerusalén sabiendo que no regresaría

No pretendo que todos estén de acuerdo con la apostasía, pero me sorprende que muchos lean estas acciones como extravagantes o innecesarias; ¿acaso renegar de dios y de la IC en la intimidad no es suficiente?, se preguntan. Lo hice por las mismas razones por las que a los 12 años decidí que no haría la primera comunión: porque no me sentía representado, porque aquel rito de la hostia y de la confesión no significaba nada para mí.

Y sí, lo hice porque en el 2012 viví en carne propia lo que hacen las religiones por minar la voluntad de vivir de muchas gentes (denme más tiempo para un post sobre eso, por favor).


Creo firmemente que nada es gratuito, creo que seguimos atados nominal y/o simbólicamente a fuerzas de poder que en nada nos benefician, a las que creemos estériles porque suponemos lejos de nuestras vidas, porque las acogemos con miramientos cuando no nos satisface nuestro individualismo, o porque las acogemos con una ligereza desfachatada cuando nos conviene, por ornato o por tradición ciega. Eso de decir católico no practicante o bautizado católico pero no fanático, o católico, en el vacío, puede significar poco para algunos. Para mí no.


Fundamentalmente y por una cuestión meramente práctica me parece que las adhesiones a causas, sean sociales o políticas y a sus derivaciones institucionales, que conllevan registros – con firma y todo “para que valga”, como cuando le piden a uno una firma para la revocatoria de un mandato o la inclusión de una “séptima” papeleta o la inscripción para votar en una lista y puesto de votación vea que es que si quiere no vota es sólo la firma que es que necesito veinte- no se deben tomar a la ligera; en general creo que nada debe tomarse a la ligera, y ese es el quid de todo: La mayoría del 80% de los colombianos que se dicen católicos se toma “su religión” (una mezcla de dogmas y credos en los que no creen, una “religión” personal e íntima: un espejismo, acomodada para momentos de desgracia y frustración, una religión de bautizos y matrimonios y funerales, en fin una “espiritualidad light” que cuadra con todo) a la ligera. Y sí, seré ligero de cascos, y hasta ligero en ciertos gustos musicales, pero en temas de religión creo que no se puede serlo sin sentir cierta contradicción vital insostenible.


En la misma línea, asistimos al ejercicio de poder mediático de una iglesia que se abroga el derecho de hablar por una comunidad a la que dice representar en razón de los millares de registros de los libros de bautismo que reposan en cada parroquia de cada diócesis y arquidiócesis del territorio colombiano. Obviamente, responde, si tantas almas se han encomendado a su fe, tiene el derecho de hablar por ellas, sobre todo si dichas almas van a verse perjudicadas por las decisiones que se tomen en el Congreso de la República respecto a la eutanasia, al matrimonio igualitario, al aborto, entre otras, de las que se excluyen decisiones sobre la Reforma a la Justicia, la Reforma a la Educación Superior, la Reforma Tributaria y sobre las que al parecer a las almas que salvaguarda la IC les tiene sin cuidado.


Que apostatando y eliminando un nombre, el mío, del libro de bautismos y registros de la IC, no va a bajar sustancialmente el alto porcentaje de “católicos”, argumento de la IC para entrometerse en asuntos de Estado y por consiguiente eminentemente civiles, eso lo sé. Pero se siente como un fresquecito, como dicen por ahí.
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El Primer Tampa Bay Pride del Milenio, Ó De Cómo Nace Un Poema


"Como todos los grandes viajeros,
yo he visto más cosas de las que recuerdo,
y recuerdo más cosas de las que he visto."
Colette

Sólo un par de semanas atrás había arribado a la Florida, más exactamente a Miami. El aeropuerto de la ciudad del sol me había recibido como sólo puede recibir a sus hijos una ciudad gay: con unos preciosos vitrales (¿acrílicos?) cálidos y rosados, arquitectura kitsch de los pasillos, y con un hermoso y esbelto rubio ondeando su miembro en los orinales del baño público. Los primeros 30 minutos en Miami y su aeropuerto no pudieron ser mejores…
Era el verano del 2001, los cielos de la Florida resonaban con furia naranja y rosada, y América, esa América que sólo es América para sí misma, no conocía aún los tiempos del terror.

Mi destino final era Sarasota -un pueblo al que el novio de un amigo había calificado de “aburrido hogar de jubilados”, pero que en las guías turísticas prometía una variada y rica mezcla de arte y opciones de descanso. Siempre estaban Tampa, Orlando, o Saint Petersburg a un par de horas, si el tedio acechaba.
Pero los viajes, como dice Doménico Cieri, “son pequeñas vidas”, y a mis 23 años yo estaba dispuesto a tragármelas todas. Mi primera parada tras mi arribo a Sarasota, dato curioso de aquel amigo, debía ser la playa de Lido Beach, cerca a St. Armands  Circle, centro comercial y de entretenimiento de la bahía; Lido Beach, con sus mujeres por encima de los 50, blandas de carnes pero vivaces, y sus sexagenarios hombres en tangas, libres y felices.

“Cuando las playas blancas se acaben”, me recordaba mi amigo, “sigue caminando por entre el bosque y las furtivas malezas y rocas, y más allá, más allá, desnudas figuras irán apareciendo”… Mi primera vez en una playa nudista resultó ser bastante patética; pocos cuerpos aquí y allá, solitarios hombres tostados por el sol como cucarachas. De no haber conocido allí a Mike, del que no me despegué desde aquella tarde de junio, y quien había ido a esa playa como tantas otras veces solo y bajo el ardiente sol, otra hubiese sido mi historia.

Una tórrida semana con aquel hombre 42 años mayor que yo abrieron mi perspectiva y marcaron el derrotero de lo que sería aquel verano del 2001, una temporada para descubrir los más intensos placeres, y para abrir los ojos a lo desconocido y re-conocer lo conocido.

Una tarde en la costa del sol

“¿Por qué no vamos a la marcha del orgullo gay?”, me preguntó Mike, quince días después de conocernos, y luego de recibir folletos en los que se describía una semana llena de festividades en la bahía de Tampa: el Tampa Bay Pride, el evento del orgullo gay más grande de la Florida y el segundo más grande del sureste del país, y que remataba el 30 de junio con la gran marcha.

El viaje de una hora a Tampa nos condujo por la Autopista Interestatal 75 (I75); para quien ha visitado por primera vez la Florida no puede pasar desapercibida aquella luz blanca que emana del asfalto, característica que le da su mezcla con material marino; ese día la felicidad era blanca y no manchaba el papel, como dicen por ahí. Habría de mancharlo un día después, y en forma de poema.

Ya a nuestra llegada en horas de la mañana se podía sentir el hervidero de gente y turistas de toda la Florida reunidas en el Tampa Bay Performing Art Center, epicentro de las actividades, y en sus alrededores como la Ashley Drive y su progresista Biblioteca John F. Germany, hasta llegar a la fantástica y romántica Séptima Avenida, reducto cubano y latino.

Cada una de las asociaciones GLBT y de Equal Rights, representativas del área de la Bahía de Tampa, hacían presencia con sus conferencias, botones, publicaciones, y desde luego, con sus carrozas, las que esperaban dar el pitazo final a mitad de la tarde;  en los pasillos del Art Center los Condones Durex y sus nuevas presentaciones “Tuxedo” (negros) y fluorescente (verdes) eran la sensación de la muestra comercial. Y en los auditorios los shows no se hacían esperar: muy a lo Margaret Cho, las lesbianas eran las reinas del stand up comedy, mientras un presentador, una versión sureña de Ru Paul en drag, intentaba ganarles en gracia. Todo era color, todo era fiesta. Todo era sol.

Y como si de una estampida se tratara, el río de gente nos condujo imparablemente a Mike y a mí, en medio del barullo y el jolgorio, del centro de convenciones a la calle. Me aproximaba yo a mi primera marcha del orgullo gay.

Describir todo lo que siguió a continuación sería ahora, casi ocho años después, literalmente prosaico, mas no porque fuese irrelevante, sino porque aquella carga emocional y afectiva se me sobrevino en otro lenguaje, como una avalancha en la madrugada del día siguiente.

(Flashforward)
2 de la mañana: No puedo dormir. Chaquetas negras, collares, bombas multicolores, Priscilla la reina del desierto, Wonder Woman, Liza Minelli, triángulos y adolescentes rosados, gay, requetegay, ultragay, y el aluvión de pensamientos y palabras no cesa. He de escribirlos en un cuaderno. Mañana será otro día. Las palabras se revelarán solas. Sí, mañana será otro día…

( Gay Pride

Mira cómo vienen de felices los gays por la Avenida
Mira cómo cantan
Mira cómo saltan

Mira a la Mujer Maravilla dar vueltas rápida y caer divertida
Mira a Liza Minelli abrir sus grandes ojos y taconear hasta morir
Mira cómo ríen
Mira cómo juegan

Mira los grandes bigotes y las largas cadenas
Mira el cuero brillar esta tarde de junio
Las nalgas tersas de los hijos de Finland
Pelo, piel, cuero, metal, y el cemento de la calle

Mira las lesbianas en sus Harley Davidson,
Águilas calvas de altas cumbres,
Llevan chaquetas negras y mujeres rubias ondeando sus cabellos de sol
Mira el verano llegar

Mira los gays bronceados cubiertos por hilos dentales cantar It´s raining men
Mira la tormenta llegar
Mira el río crecer

Mira la nube de mariposas alzarse hacia el cielo y perderse
Mira los collares multicolores volar de una acera a otra
Mira el arco iris

Mira aquel hombrecito pálido en brazos de Hulk
Mira cómo se besan las lenguas con los ojos abiertos
Mira cómo brillan

Mira a Priscilla modelar con su traje escarlata
Ella sabe que es la reina
Sólo admírala

Mira al oso fuera de su cueva
(Todavía le hiere los ojos el sol)
Mira su pesado andar
Mira cómo le lame el sudor su cazador

Mira los turistas disparar con sus cámaras de zoológico
Mira sus ojos asombrados de ver lo que creen ver
Mira al mundo gritar

Mira a ese anciano tostado por el sol cargar una poodle blanca de cola rosada
Mira a esa mujer de rostro desnudo empujar un coche donde un bebé parece soñar
Mira al mundo girar

Mira a ese apacible hombre entre la multitud
Mírate a ti
Mira cómo caminas y levantas la mano porque me miras
Yo te sonrío y te miro
Nos miramos y el mundo nos mira

Entonces nos damos cuenta de que el orgullo es cierto
Que no es mentira
Que no es un triángulo rosado de un dólar

Me haces una seña con tus manos
De esas que dicen espérame al final cuando caiga el sol,
Porque tenemos que reírnos mucho, mucho de este día

Yo sonrío y asiento con la cabeza,
Mientras pienso que hace demasiado calor,
Me quito mi camiseta blanca y doy mi pecho al sol.  )

La marcha dejó en la avenida una estela de color y de basura feliz.
Después Mike y yo habríamos de dirigirnos a la que prometía ser la pool party más alegre de la jornada. Eran todavía las 5 y el sol no se iría hasta las 10 de la tarde en el Suncoast Resort, el resort gay más grande de la costa este, un complejo hotelero y turístico cerca a St Pete, ciudad en la que murió  Jack Kerouac, el beatnik más grande de todos.

Esa tarde memorable de una jornada memorable Mike y yo bailamos merengue; disfrutamos de la exhibición de  un pintor canadiense, Steve Walker, que retrata como pocos y con sencillez la cotidianidad de la vida gay; y jugamos como niños por horas con un balón de colores en la piscina junto a decenas de hombres gays: jóvenes, viejos, feos, bellos, que como nosotros, habían olvidado por un momento pertenecer a sus cuerpos, para ser como aquella anciana de “La Inmortalidad” de Kundera: “Su brazo se elevó en el aire con encantadora ligereza. Era como si lanzara al aire un balón de colores para jugar con su amante… Una especie de esencia de su encanto, independiente del tiempo, quedó durante un segundo al descubierto con aquel gesto y me deslumbré…”.

Epílogo

Al final de aquel verano del 2001 Estados Unidos sufriría el primer atentado terrorista en tierra continental de su historia. Sarasota también pasaría a la Historia como el pequeño pueblo de la Florida en donde Bush permanecía impávido cuando caían las Torres Gemelas.

De norte a sur y de este a oeste la consigna de los “family values” invadió las mentes de los estadounidenses, y sirvió de excusa política para los partidarios del ala más conservadora del Congreso y del Gobierno.

De repente la fiesta se había acabado, incluso para la comunidad gay estadounidense, quien desde entonces ha visto retroceder logros alcanzados durante otros periodos presidenciales.

Para el 2003 ya se anunciaba la decadencia y caída del Tampa Bay Pride, luego de que fuera durante más de 20 años uno de los eventos más importantes a nivel nacional para la comunidad gay; problemas políticos, falta de liderazgo y nuevas preocupaciones del sector terminaron por deteriorarlo. Hasta los libros de temática LGBT fueron retirados de las estanterías de la John F. Germany por orden del condado de Tampa-Hillsborough en 2005.

Hoy Mike me escribió, contándome que también el Suncoast Resort cerró sus puertas hace dos años, en el 2007: “Conduje hasta allí ayer, y fue muy triste… No había NADA, excepto hierba y maleza… Recuerdo el bello día que pasamos nadando en aquella piscina…”

Jacko, Cali, 22 de abril de 2009

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Perpetrar un poema


Guiarse por la concupiscencia de un capricho

Arrodillarse en un orinal olor a carbón y orín

Dejarse tocar por don Aurelio, el de la panadería

Salir temprano de trabajar fingiendo enfermedad

Tomar vino en las fiestas y decir barbaridades

Ser, por quince minutos, Eduardo, un joven de 25 años cuya novia no se lo da

Cascársela frente a una porno straight, y esperar

Decirle a él, a ella, a todos, que no  más

Que la escritura es virgen
Pero la palabra mentirosa puta terca

Bajar videos de enanos, caballos, perros y orangutanes

Entregarse a la simulación

Fungir de obispo, puta, amigo, sacristán, novio, hijo, padre y empleado público

Olvidar

Perpetrar un poema

He aquí los delitos del proscrito

Jacko

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Al amigo que se quiere morir de amor (Léase en tono de sainete)


a F.

Ven y canta hermano que el amor es para morirse de él
Ven y canta que una vez evocado sólo queda entregar la piel
Ven y canta bajo la luna, para después
Darte cuenta que siempre hay un revés

Aquiles por amor su talón cedió,
De agua hasta el gaznate Ofelia sucumbió
Romeo, una poción mortal bebió
Y tú, ¿qué harás por quien te rumbió?

Las corbatas de hilo es mejor no dañar
Los cuchillos de cocina hace falta afilar
Las pastillas ya están por expirar
Y tu pata, con ganas de estirar

Haz como yo que ya morí de amor
Sólo que otro amor resucitarme supo
Hasta que de nuevo me dejó un dolor
Que, lo juro, a cacho me supo

Mas continué, sin dejar de amar
Una vez y otra vez, sin descansar
Amigo mío, aprende a escuchar:
Lázaro del corazón me hice llamar

Jacko

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Ana


A A. S. F.

Ana se pasea por la Universidad
Ella cree que nadie la observa
Viene en su diminuto cuerpo
Pensando, escribiendo historias en su mente

Ana escribe historias de mujeres
que se las han visto más mal que bien con  los hombres
Ana piensa en su abuela cuando escribe

Ana vuela y encuentra hombres:
Borregos sin lana, guardianes con ojos de nube,
Actores, travestis, atletas,
Bebés ebrios que le dicen señora, payasos.

Ana también encuentra mujeres,
Brujas de mar y sol que ofrecen labios,
Fantasmas.

Ana se jala sus cabellos tinturados de rojo
Ella se tumba a llorar
Se tira al suelo y sólo mira el techo
lleno de telarañas.

Ana deja a su hijo en brazos de su madre,
Él le coge las mejillas y le dice no llore,
no llore más

Ana ya no ama al padre de su hijo
Ana ya no ama al novio que no quiso ser su novio y que se llamaba como su ex novio
Ana entiende que debe amarse sola, porque eso habrá de bastarle más de una vez mientras viva

Ana no quiere máscaras, no quiere más cantos de sirenas
Esta noche ella sólo piensa en Gabriel
Gabriel vuelve y le coge las mejillas para decirle Te quiero, te quiero mucho
Ella le sonríe y le dice que lo ama, asustada, alegre. Feliz.

Ana hoy camina por la calle
Ella cree que nadie la observa
(¡Oh, cuántos la observan¡)
Viene en su diminuto cuerpo
Pensando, escribiendo historias en su mente

Jacko
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Oda a la verga



vergazas
vergas oh vergas
vergas oh vergas oh
vergas oh vergas oh
vergas oh vergas oh
 vergas oh vergas
oh vergazas
oh vergazas
oh vergazas
oh vergazas
oh vergazas
oh vergazas
oh vergazas
oh vergazas
oh vergazas
oh vergazas
oh vergazas
vergas oh vergas oh
oh vergaza      oh vergaza
vergazas oh  oh  oh vergazas
oh vergas   oh   oh vergas
oh vergas  oh  oh vergas
(suspiro)

Jacko
Cali
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Al Maestro


Dime ¿en verdad quema?
Sí, sí quema

¿Y es verdad que en noches como esta no es posible dormir?
Sí, es verdad, y un cuervo se posa en tu ventana

Y dime, es cierto que el pensamiento se nubla y los sueños sólo él habita?
Sí, sí es verdad; y un despertar solo se parece al infierno

Pero dime, es verdad que, como dicen, la vista se pierde y por momentos el olfato sólo te guía, cuando la piel no es más que una hoja que espera ser regada?
Sí, no hay duda; y tu boca no ansía más que el néctar de unos labios.

Entonces, maestro, al amor no lo quiero conocer

Jacko

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Cuando tienes treinta y tres años


Cuando tienes treinta y tres años
Los chicos te empiezan a gustar más
Vienen con sus hortensias
        lentejuelas
                            girliciousamente frescas

Como peces, se resbalan entre tus dedos
Y una superficie de cristal
-el tiempo, le llaman-
Les hace ver los ojos más grandes

Cuando tienes treinta y tres años
Y los chicos te empiezan a gustar más
Aprendes
Por ejemplo
Que les han hecho creer que han nacido así
Error de estos tiempos aciagos
y un fatalismo festivo inunda sus vidas

Cuando tienes treinta y tres años
Y los chicos te empiezan a gustar más
desaprendes
por ejemplo
ciertas urgencias
y de repente una película es mejor que un polvo
y un polvo siempre es mejor que nada

Cuando tienes treinta y tres años
y el nuevo siglo está demodé
Los equívocos se cruzan
Madonna es Santa Tecla
Y tú blanco de alusiones cristianas

Cuando tienes treinta y tres años
Lo dice El Libro
Y el libro es Ley
Te resignas a sacrificarte

A dar la otra mejilla
A perdonar porque no saben lo que hacen
A prometer que estarán en el paraíso
A hacer de padre, a hacer de hijo
A hacer preguntas sin respuestas
A pedir, consumar y aceptar

A los chicos que empiezan a gustarte

Jacko



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Gabriel se ha dejado la barba

Gabriel se ha dejado la barba
Parece un niño con barba dice Fernando
Me gustan los niños con barba pienso
Me dejaré la barba
Seré como Gabriel con barba
y la barba me crecerá
y el bigote con la barba harán juego
y la barba de Gabriel se parecerá a la mía
y nuestras barbas podrán unirse
y ser una sola gran barba
Y nadie entenderá por qué me dejo la barba
A Gabriel también le pasó cuando se dejó la barba
que le preguntaran por qué se dejaba la barba
Davide tiene a Gabriel
Davide tiene a Gabriel y tiene barba
Somos como niños con barba
Barba barba barba barba barba
Peo llevar la barba no es un juego
Hoy me cortaré la barba
Hoy cortaré la barba de Gabriel de mi memoria
Tomaré entonces mi barba y mi cuchilla
y cortaré la barba de un solo tajo
Pero la barba sale a la mañana siguiente
Sale incluso esta noche la barba
Me raspo los dedos con la barba
mi barba y yo, solos en las sábanas

Jacko


"Neck", imagen tomada de http://erevank.blogspot.com 
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¿Dónde estabas el 11 de septiembre hace 9 años?

Foto de: Lyle Owerko–Gamma, tomada de www.nocaptionneeded.com

Mi amigo Carlos Andrés Cortés de La Espriella me ayudó a recordar cosas que ya había dado por olvidadas, tras invitar a sus contactos a compartir en una de sus actualizaciones de Facebook: “¿Dónde estabas este 11 de septiembre hace 9 años?"... Le respondí, pero me quedé corto:

Yo estaba ese año del terror en territorios del Imperio... En Sarasota (FL), la misma ciudad en la que sorprendió a Bush la noticia. ¿Recuerdan que
uno de sus guardias es quien le susurra al oído la noticia mientras está leyendo unos cuentos infantiles en una escuela primaria?... Pueden ver la tragicómica escena en el documental "Fahrenheit 911" de Michael Moore.

La escuela era la Emma E. Booker Elementary School, a 18 cuadras de donde yo vivía, en el condominio Pine Lake Terrace, ubicado en la Hidden Lake Boulevard. Yo dormía a esas horas de la mañana, después de una larga noche de trabajo, cuando Mike, mi pareja de entonces, me llamó al teléfono. Contesté y escuché sus gritos: "¡NOS ESTÁN INVADIENDO, NOS ESTÁN INVADIENDO!"; y yo creía que se trataba de los extraterrestres, y que a buena hora me había tocado a mí el momento del "Contacto" en tierras gringas. Ya iba hacia la ventana para avistar las naves nodrizas, a lo “V", cuando Mike me grita ¡No, anda al televisor!", y me cuelga, sumiéndome más en la intriga. Prendo el televisor y veo las imágenes que pasarán a la Historia como el primer atentado a USA en territorio continental. Y como todos, no puedo dar crédito a mis ojos.

Y ya no recuerdo si las imágenes que veía estaban sucediendo en el acto, o estaban siendo repetidas por las cadenas de televisión, porque para todos los que vivimos ese momento, las Torres Gemelas no paraban de caerse una y otra vez, en las pantallas, en nuestros ojos, en nuestras cabezas.

El día fue caótico, no se podía salir a las calles, nadie sabía dónde estaba Bush; la misma ciudad de Sarasota había estado dentro del target de los terroristas, debido a la visita del Presidente, y el Air Force One no tenía idea de a dónde aterrizar…

Y es que pocos sabían que la noche anterior Bush, instalado en el exclusivo Colony Beach Resort, ya había recibido amenazas, y que a la mañana siguiente hubo dos posibles intentos de asesinato, reportados luego por el Longboat Observer; sobre el exclusivo resort reposaron varios misiles a superficie, prestos para lo peor.

Los días siguientes fueron duros; la xenofobia se acrecentó; Jeff, un redneck que siempre pasaba por la tienda de Seven Eleven donde yo trabajaba como Sales Associate (el eufemístico nombre para los cajeros), se me acercó y me preguntó que de dónde era yo; le dije que de Colombia. Me respondió que "cool", que si le hubiera respondido que era de algún lugar de oriente medio ya me habría pegado dos tiros...

Un grupo de mexicanos, clientes habituales de la tienda y orgullosos de sus bigotes y barbas chicanas, aparecieron un buen día lampiños y sin sombreros. Habían recibido amenazas por el solo hecho de “parecer” árabes; el miedo, quizá olvidado de los desiertos y los coyotes, volvía a sus ojos.

Y mientras tanto, unos cuantos se llenaban los bolsillos sacando al mercado unas banderitas de la gloriosa “Star and Stripes” que todo mundo quería comprar para demostrar su patriotismo, y otros tantos veíamos cómo desaparecían las french fries para dar paso a las liberty fries...

El mundo estaba cambiando, o como le dictaron los expertos en “geopolítica”: un nuevo orden mundial había nacido.

De aquellos días recuerdo leer las columnas de opinión de los periódicos y las revistas, unas llamando a la Guerra Santa, exigiendo justicia divina; por supuesto, algunos autores echaron mano de lápiz y papel para enumerar las atrocidades del imperio norteamericano y sus sucesivas invasiones en nombre de la paz; aquellos miles de muertos del WTC eran poca cosa tras la afrenta sistemática del imperio sobre las “colonias”…

Y sin embargo, el dolor de un pueblo era genuino; quizá la que más me conmovió, sólo a pocos días, fue una de Jorge Ramos, no sé si en el Miami Herald o en otro diario; describía su visita a la “Zona Cero”, la “Ground Zero”; aparte de la espesa atmósfera gris decía no haber encontrado nada, no veía un zapato, un par de gafas, un reloj, no veía nada, todo era polvo… polvo… hasta que comprendió dónde estaban los muertos, los estaba aspirando, allí estaban entrando en su nariz sin poder hacer nada.

Algo había cambiado en la mentalidad de los norteamericanos, o al menos lo hizo durante unas semanas: padres que no habían visto a sus hijos en años, iban a visitarlos; hijos cruzaban de este a oeste para ver a sus seres queridos sin necesidad de haber llegado el Thanksgiving; la tasa de matrimonios aumentó… La gente recordó que todo lo que tenía por seguro, quizá ya no lo era tanto.

Pero mis esperanzas de que en efecto los “family values” estaban mostrando su mejor cara, se fueron disipando cuando Bush llamó a defender los valores occidentales, “saliendo de compras” en la temporada navideña…

Quizá un nuevo orden mundial no había nacido después de todo.

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Al son del eléctrico cuerpo*: Apuntes sobre la noción de cuerpo en la antología de poesía gay “La palabra en boca de eros” **

Por: John Alexander Castañeda (Jacko)
Texto publicado en Revista Knot Ed. No. 5

Estudios serios sobre poesía gay en Colombia, o incluso debates coherentes sobre lo que podría denominarse o no poesía gay aún faltan por escribirse.

Nos podemos remitir a algunas antologías, como la rareza mexicana Antología de la poesía homosexual, tatánica y cósmica de Porfirio Barba-Jacob (edición de Frente de Afirmación Hispanista); o a la biografía de aquel autor, escrita por Fernando Vallejo, El mensajero; También a publicaciones más sobresalientes como Maricones Eminentes del aún no del todo profeta en su tierra Jaime Manrique; Todas mis cosas en tus bolsillos, antología poética de Fernando Molano; o Serpentario de amores (de Edén Morán Marín), entre otros trabajos, todos referentes a figuras singulares.

No obstante, la poesía, vista como ese artefacto cultural en el que Michel Foucault viera -dentro del contexto de lo gay-histórico- el primer atisbo por pasar del “acto” homosexual a la “identidad” homosexual, no se había planteado, de modo significativo al interior del colectivo gay colombiano, o mejor, del colectivo LGBT colombiano, constructo estratégico y político sobre el que se han definido las últimas reivindicaciones sociales desde la diferencia sexual en nuestro país, hasta ahora.

Este ensayo busca trazar algunos apuntes pertinentes sobre el tema en aras de socializar experiencias significativas del activismo LGBT y su relación con dinámicas culturales, y por otro lado indagar acerca del modo en que la noción de cuerpo se encuentra inserta en dicha estrategia dicotómica de ejercicio de visibilización/creación íntima que trae consigo el ejercicio de la escritura, en particular de la poesía.

Como experiencia sui generis, tanto por su doble carácter lúdico y militante, como por su interacción dentro de políticas públicas de inclusión social, puede catalogarse la del colectivo Junio por el Respeto a la Unicidad, de la ciudad de Cali, Colombia, y sus recitales de Poesía Homoerótica (luego Erótica) desde el 2001 hasta el 2008, año en que se edita, con el apoyo de la Gobernación del Valle, una antología con material recogido durante tal periodo; es esta antología, titulada “La palabra en boca de eros. Memorias Recitales de Poesía Erótica 2001-2007”, fuente y base del presente ensayo.

Sobre el amor que no se atreve a decir su nombre

Muchos de los poemas recogidos durante el primer periodo de esta experiencia (2001-2002) parecieran coincidir en el miedo de sus autores por decir su nombre, y a la vez deseosos de proyectarse; pululan los seudónimos. Nos encontramos con una “Laurar”, una “Osifi”, una “Dola”, voces femeninas que hablan sobre todo desde la experiencia de la intimidad con otro cuerpo; y con una intención, particularmente histórica (en el sentido de la Historia como hija de la Escritura), la de dejar grabado para siempre el instante fugaz de la experiencia íntima, esencialmente corpórea.

Quédate en mis piernas…/tibieza de tu piel/ vienen ellos…/olores, sudoraciones, emanaciones/Quédate otra vez (Osifi)

…quise retener tu cuerpo junto a mí/ahogando el grito desgarrador de mis entrañas (Gracia Casablanca)

Si tenemos en cuenta que uno de los objetivos de los recitales era el de “reconocer la validez del ejercicio literario en y para el sector (LGBT)”, puede parecer tímida la máscara linguae; no hay que olvidar que es el desdoblamiento, la “actuación” bajo otro ropaje, lo que ha signado las vidas de muchos hombres y mujeres homosexuales; no se trata de un miedo irreal; ya sea para su “supervivencia” en contextos laborales, familiares, ó incluso su supervivencia en el sentido menos metafórico, no fueron pocas las personas que enviaron sus poemas para ser leídos por otr@s.

Nos quedan en todo caso, rasgos con los cuales construir una idea de cuerpo, un cuerpo que se define como cuerpo sólo en comunión con otro, en el sentido de completud clásico griego.

Entonces fui ella, /fui yo, no dos, sino una,/ al mismo tiempo…bajo mi piel y su piel, su sexo y mi sexo. (Laurar)

…desertados silentes por ríos de deseo, somos uno clandestino, con la silueta apenas dibujada, de nuestras masculinas carnes libertadas. (J.M. Nieto)

Si bien esta idea platónica del amor, ansiosa de unidad, puede ser un lugar común hasta para cualquier adolescente que haya buscado en una librería un poema de amor, llega a ser explícitamente singular para la descripción de la unión homosexual.

Se administra el eros por partida doble, cual palíndromo sexual, y así el cuerpo masculino frente al cuerpo masculino, y el femenino frente al femenino, más que descubrirse, parecieran re-descubrirse.

Amo tu deseo cuando deseas mi cuerpo, como amas mi deseo cuando deseo tu cuerpo. (Antonio Acevedo Linares)

Mi cuerpo, así mismo como el tuyo, totalmente dispuesto, enardecido… No importa si consumamos, yo dentro de ti, tú dentro de mí/No hay diferencias/No hay tiempo al juntarnos… (Héctor Fabio Gómez - Toto)

Ese re-descubrimiento del cuerpo del que hablo, encuentra en la expresión poética una doble justificación; descubrimiento de la experiencia homosexual individual y redescubrimiento en la experiencia íntima con otro igual; redescubrimiento en la experiencia literaria, y descubrimiento en la escena poética.

Poesía como performancia del cuerpo: Duende lorquiano en escena

No es casualidad la enunciación de la poesía como esencialmente corporal; ya Lorca (¿ya permitirán sus herederos decir que era gay?) acudía a esta noción cuando entendía que “el duende” (una contraparte de la musa y esencialmente activo) “encuentra más campo como es natural…, en la música, en la danza, y en la poesía hablada, ya que éstas necesitan un cuerpo vivo que interprete, porque son formas que nacen y mueren de modo perpetuo y alzan sus contornos sobre un presente exacto”.***

Es en este punto en donde el proyecto de los recitales de poesía mencionado fue encontrando su norte, convocando a los autores a expresar de su propia voz su propio material. Y cuando esto no era posible, otros cuerpos hermanados en la experiencia servían de voz, en su más puro signo de existencia: la que brota de la garganta de un cuerpo vivo.

Voces desconocidas, acalladas, fuera del canon, (otro será el espacio para categorizar esta poesía como “buena” ó “mala”), y a la vez cuerpos que se afirman en la escena pública, se constituyen en una eficaz estrategia de visibilización.

De vergas, eyaculaciones y orgasmos

“…ningún poeta gay puede resistirse a incluir en sus poemas /las palabras que más disfruta /golosinas para las bocas de todos los poetas gay/ hablar de la pija su pija que me rompe el orto su enorme verga/ su impresionante banana o sus litros de leche caliente etc…”**** Estas palabras, del poeta gay argentino Esteban García, juegan con cinismo sobre lo que resulta una verdad en muchos casos. “La palabra en boca de eros”, no es la excepción:

“¿Sabías que el culo es un insaciable?/Es bien conocido entre cirujanos, /sodomitas y perversos incurables/que no hay órgano tan goloso como el ano” (Larga vida a tu culo, Felipe Beltrán Mejía)

“Mi nariz ahora busca el olor… huele el sabor de culos sudorosos; ingles tersas por un apretado calzoncillo” (Jero)

“Grito porque sangro blanco, y cago negro y a veces rojo” (Jacko)

Si hay algo que perturbe más a un homófobo (o incluso a algunos que dicen “respetar” a los homosexuales”) es el imaginarse (¡o ver!) el coíto homosexual. No es de extrañar que en el terreno de la poesía, de la que la más observada regla formal espera acuda a la metáfora y a la opacidad del signo, haya hecho su aparición subversiva lo que se ha dado por llamar poesía objetivista, y que mucho de ella se encuentre en las voces más beligerantes de antologías de poesía gay.

Si tenemos en cuenta que para cierta visión heterocentrista el sexo homosexual nunca es el sexo “real” (pedestal al que se encumbra sólo el coíto vaginal), se hace necesario validarlo, enunciarlo, describirlo, y de todas las formas posibles… incluso la de un poema.

Si acudimos a Roman Jakobson, cuando afirma que “la función poética es la relación del mensaje consigo mismo” (una especie de homo-significación), nos arriesgaríamos a suponer que tales frases descriptivas de funciones corporales, como mamar, coger por el culo, cagar, sudar, intentan reproducir hacia el infinito tales acciones corporales. Estamos ante una poética del cuerpo.

Describir al cuerpo es aprehender el cuerpo

No basta con que la experiencia corporal del sexo sea descrita, también hace falta describir el cuerpo del amado o amada en detalle. Buena parte del material analizado consiste en descripciones corporales:

Sus senos dormidos se irguieron soberbios/su abdomen de seda se contrajo bajo mis besos (Laurar)

“me gusta tu pecho… pero no por su ancho o por su tamaño, / Ni por lo grande o por su dureza….me gustan tus brazos, pero no por lo duros y fuertes.. (Jaidrés)

Y la metáfora. Baste decir que pasando por el símil más grotesco a la figura retórica mejor formulada (ya se ha dicho que lo bueno o malo según el canon poético sería cuestión de otro espacio de discusión) el cuerpo es el objeto a describir, desde figuras que pretenden divinizarlo:

“Esta noche he vuelto a sentir la necesidad de magnificarte, en medio de este sosiego inconcluso,/ ángel de ternura…/ Sayayín de mi desacertada idolatría…” (Toto)

Ó que pretenden dejarlo aún más encarnado:

“Que me veneres como hoy,/ perfectamente imperfecta…/ Con exceso en el costado,/ una mancha que se enseña,/ una cicatriz pequeña/ y un lunar inesperado.” (Alegna)

Ó que pretenden divinizarlo mediante la paradoja de la experiencia carnal:

“Mujer mía que estás en la tierra/ santificado sea tu cuerpo/ venga hacia mí tu entrega total…” (J. Chaves)

Con todo, la concepción cartesiana que entiende cuerpo y mente como entidades separadas prevalece como parte de un discurso que encuentra fértil terreno en lenguaje poético, uno de sus reservorios más fecundos y universales. No caben aquí, ni en el material explorado, disertaciones guetizantes alrededor de la experiencia gay.

“Su cuerpo estaba ahí/ muy cerca del mío/ relajado y quieto/ mientras su alma yacía/ entre el cielo y la tierra/ flotando tranquila/ cabalgando entre sueños…” (Laurar)

“Escucho ruidos/ sospecho un solsticio/ abandono mi cuerpo,/ y espero a que el silencio de la noche/ me consuma en su último susurro.” (Pablito Morán)

El cuerpo como campo para CSI

Un último apunte: el cuerpo continúa siendo un campo en el que las batallas del amor, del sexo, de la pasión, han dejado huella, -y si nos atenemos a algunas legislaciones del globo vigentes, que por anacrónicas deberían sorprendernos más, huella de lo prohibido.

“El olor de tu partida sólo quedó dibujado en mi barba” (Jesús Vaca Cortés)

“Su cuerpo no es más que un baúl de mil mundos… ¿qué de los fragmentos de la conquista que enredan fácilmente cuatro brazos…? (José Rodrigo Valencia)

“…dónde andará, dónde yacerá su cuerpo amoroso reviviendo viejos soñadores que van quemando sus últimos rayos de juventud” (Guillermo Pulecio)

Pero a diferencia de antaño, muchos de esos cuerpos se exponen ahora para ser leídos, escrutados, dejando que el duende lorquiano se exprese en ellos.

Concluyo reiterando la singularidad de este ejercicio poético, que es quizá uno de los pocos (si no el único), compilados de poesía gay amateur publicados a la fecha en el país.

Fuera de toda discusión acerca de las características que reviste éste -un ejercicio de visibilización, más que una sesuda propuesta literaria, aunque le cabría un análisis semiológico a la luz de Hjelmslev, por ejemplo- no es difícil adivinar en él ciertas influencias de poetas catalogados como gay; reminiscencias a Kavafis, a Verlaine, a Ginsberg, a Cernuda, a Whitman, lo cual se entiende como una apropiación de referentes de consumo de lo que se ha dado por llamar subcultura gay, y que por lo visto está más viva que nunca en ciudades no sólo capitales sino de provincia, y a cuyas expresiones locales habrá que seguir de cerca en el tiempo venidero.

*Referencia a Canto al eléctrico cuerpo, y otros poemas, de Walt Whitman.
** Este ensayo hace parte de una investigación en desarrollo sobre poesía gay colombiana.
*** Teoría y juego del duende, F.G. Lorca en conferencia dictada en Bs.As y La Habana (1933). http://www.lainsignia.org/2001/octubre/cul_068.htm
**** Todos putos (una bendición), Ediciones Belleza y Felicidad, Bs As. 1999).
Nota: Todos los fragmentos, de “La Palabra en boca de eros”, Cali, Imprenta Departamental del Valle, 2008.

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Metropolitanas

Seis miradas que confluyen en un mismo escenario: el cuerpo de la mujer como metáfora poética y sensual del universo urbano.

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Anudando la diferencia. Crónica en la Revista Knot

Este mes de julio que termina estuvo lleno de nuevas experiencias, integración a nuevos grupos, nuevas amistades, nuevos sentires... Como el de poder participar en la primera edición de la Revista Knot en la cual fui invitado para escribir una crónica.

Gracias Knot por ayudarme a recordar. Una crónica sobre el Tampa Bay Pride del 2001, ya hace ocho años...

La Revista Knot cerró su ultima edición, por lo que comparto el texto en el siguiente enlace:

De cómo nace un poema ó El primer Tampa Bay Pride del milenio

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Poética voz



Marina Tsvetaieva, Cíclopa, nos invita a su universo de versos y sonidos en Poética Voz.

Un abrazo a ella, a Martín, su compiche poético, y a su propuesta de blog y poesía sonora en el que ya me inscribo:

Jacko en Poética Voz
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Entrando en Código Argot



En el mes de marzo recibí una invitación de Código Argot, para publicar una selección de poesía de mi autoría, más exactamente en su Revista Multimedia.

Págs: 58 - 59


Interesante propuesta que a el mes de abril lleva dos destacadas ediciones.
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Después de este dolor

Ho' oponopono

Después de este dolor
Este dolor
Lacerante
Hirviente
Dolor de huevos al calor

Después de este dolor
Tajante
Punzante
Dolor de agujas en mi vientre

De este dolor
Agudo
Profundo
Dolor de empalado virgen

El miedo

Y

esa

piromaniaca
mente febril
pubocoxígeamente enferma
prostáticamente hinchada
penealmente inflamada

epidídimica
eritematosa
erotogénica
muerte

tan parecida
a la impotencia
O al miedo

Después de este dolor

Perdón
Lo siento
Gracias
Te amo
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Poesía y foros de poesía

Acaba de culminar en Cali, coordinado por la Biblioteca Departamental , con asesoría de Julián Malatesta y José Zuleta, el I Festival Nacional de Poetas, el conato de lo que sería -si persiste la voluntad administrativa- un Festival Internacional de la talla de los de Bogotá y Medellín.

Se cruzó con las celebraciones de los 50 años del Nadaísmo, “las bodas sin oro” como decían algunos, incluyendo a los nadaístas. A Jotamario Arbeláez, Eduardo Escobar, Elmo Valencia los acompañaron Darío Jaramillo Agudelo, Orietta Lozano, Ángela Tello, Alfredo Vanín, Gerardo Rivera, Patricia Valcker, Gustavo Cobo Borda. Mario Rivero no asistió por problemas de salud.

Tres veladas, lectura de poemas, muchos inéditos, y unos fallidos intentos por generar reflexión alrededor de tres temas en cada una de aquellas: La poesía colombiana y: el erotismo, el dolor, y la mujer.

Y es que aquí viene la breve reflexión al respecto: ¿Funcionan los diálogos con los poetas, los conversatorios post-lecturas? Es cierto que el poeta ESTÁ en sus textos, que en ellos más que en ningún lugar sintetiza su visión sobre aquellos y otros temas recurrentes: la vida, la muerte, el amor…

Poco interés parecía generar su opinión sobre aquellos y otros temas; la consigna era escuchar… Que un grupo de personas se reúna en un recinto a escuchar poesía es ya algo valioso, pero el silencio inerte, en espera de un foro, un diálogo, con los invitados al frente… me deja la duda.

O ni una intervención de los coordinadores…

Más allá de creer falsa la pretensión de ubicar tales temas en la reflexión de la poesía colombiana contemporánea en foros o audiencias públicas, era al menos una apuesta.

¿Ó era el encumbramiento de los poetas algo intimidatorio?

¿Ó era la audiencia caleña, a la que poco a poco hay que incentivar en festivales poéticos?

¿Nadie pregunta…. ¿Nadie… ?, preguntaba Malatesta…

Yo me lancé un día con algunas preguntas, pero una gaviota no hace un verano. Gabriel Ruiz también preguntó. Otro quizá… No más.

Y es que al menos con nombres como Jaramillo Agudelo o Gustavo Cobo Borda, que ha trabajado en antologías e Historia de la poesía colombiana, valía la pena escuchar, o debatir, si no se comparten sus criterios.

Al menos el vedetismo (con su pedida de autógrafos incluída) sí hizo su aparición, para beneplácito de los nadaístas en ejercicio.

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Porque absurdo es el mundo y otros poemas, ahora en un nuevo blog


DISEÑO DE PORTADA:
Jacko

FOTOGRAFÍA DE PORTADA
: Autorretrato (Jacko)

DISEÑO DE PLANTILLA DE BLOG:

Derek Punsalan, para Wordpress
http://5thirtyone.com/

MODIFICACIÓN PARA BLOGGER:
Blogger Templates
http://www.bloggertemplates.org

ISBN: 978-958-44-28
(International Serial Blog Number)
¡A este novísimo blog le llegó la hora de modificarse!
El contenido del poemario ahora quedará resguardado en el blog:
http://porqueabsurdoeselmundo.blogspot.com
El presente blog espero nutrirlo con nueva información, próximamente.

Gracias
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Autorretrato

Jacko es una mañana erecta y dormida
Jacko es una tarde de violento verano
Jacko es una noche de pesadilla
Un manco que ruega ser tocado
Y una mujer que observa con la mano en su clítoris

Jacko es una máscara de cirujano
Jacko es un cuerpo blanco y negro
Jacko es una señora de 50 años
Un Rey León un Peter Pan con garfio
Y un soy inocente soy inocente soy inocente

Jacko es de Arkansas un pueblerino
Jacko es un fantasma del pasado
Jacko es una caja de zapatos
Una foto vieja en blanco y negro
Y una carta de amor adentro

Jacko es la voz de un hippie
Jacko es lo que todo chico sabe
Jacko es hacérsela solo
En cada espejo en cada rostro
Y en cada montaña y su peñasco

Jacko es una piedra en el camino
de las que ruegan por no sentir nada
Quedarse quieta
Quedarse inmóvil
En cada palabra
En cada gesto
En cada recuerdo
Compartido

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